El Chupete ¿Cuándo y cómo retirarlo?


El chupete supone una gran herramienta de consuelo para los bebés, teniendo en cuenta que calma el llanto del niño,chupete 1 ayuda a conciliar el sueño, reduce el estrés, el dolor y situaciones que provocan preocupación y ansiedad en los padres.

La succión no nutritiva es una necesidad en el bebé, que cuando se realiza de forma adecuada estimula la musculatura facial y la respiración nasal, y favorece el crecimiento armónico de la cara y la mandíbula.

Según el comité de lactancia materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP), en los recién nacidos amamantados, es mejor evitar el chupete durante los primeros días de vida y utilizarlo cuando la lactancia materna está bien establecida, habitualmente a partir del mes de vida.

Es aconsejable utilizar un chupete adecuado, con tetina anatómica, adaptado a la edad del niño, con un aro cóncavo en el que los labios encajen adecuadamente al succionar, ya que el aro plano o convexo no permite un cierre labial correcto, favoreciendo la eversión de los labios (produce un empuje de los labios hacia arriba y hacia abajo respectivamente). Igualmente, es recomendable que el aro no sea muy grande, para no tapar la nariz del bebé, dificultándole la respiración nasal. El material del que esté hecho (látex o silicona) es indiferente, lo importante es realizar un uso correcto del mismo en cuanto al momento, frecuencia, intensidad y duración.

chupete 2La aparición de los 8 incisivos señalaría el límite de la etapa suctoria y el comienzo de modificaciones funcionales de la musculatura, tendientes a establecer la deglución definitiva. Es necesario comenzar a retirar el chupete al año de edad, y como muy tarde a los 18 meses. El mantenimiento del chupete más allá de esta edad puede dar lugar a alteraciones en los dientes de leche (mordida abierta, cruzada, distoclusión…), retraso en la maduración de la deglución e incompetencias musculares, que al mantenerse en el tiempo podrían provocar las mismas alteraciones de oclusión en la dentición permanente o adulta.

Existe un gran número de estudios que relacionan los hábitos orales con la presencia de alteraciones de la oclusión dental. La mayoría de estos hábitos se producen en los primeros años de vida. Los hábitos orales anómalos (usar el chupete más tiempo del aconsejable, chuparse el dedo…) modifican la posición de los dientes y la relación de las arcadas dentarias, interfiriendo en el crecimiento normal y en la función de la musculatura orofacial (Pipa Vallejo, A. y cols., “Avances en odontoestomatología” Vol. 27-Núm.3-2011).

La psicóloga Virginia González  propone algunos consejos muy interesantes para retirar el chupete de forma correcta:

  • Evitar utilizar el chupete a nuestra conveniencia, como por ejemplo, para que el niño aguante más tiempo hasta la siguiente toma.
  • Reducir los momentos que pasa con el chupete, de forma que al cabo del tiempo lo utilice solo para dormir.
  • Si consigue prescindir de él en algunos momentos, celebrar su éxito y recordarle lo mayor que es.
  • No dejar el chupete a la vista. Dárselo solo cuando esté verdaderamente desconsolado.
  • Procurar que el abandono del chupete no coincida con otros acontecimientos importantes, como el nacimiento de un hermano, un cambio de casa, la retirada del pañal, etc.
  • Si duerme con él, quitárselo suavemente para que pierda la costumbre de tenerlo todo el rato en la boca.
  • Fijar una fecha para empezar la cuenta atrás. Decírselo y procurar cumplir el trato.
  • Tener imaginación para ofrecerle alternativas al chupete: actividades que le mantengan ocupado, apoyo afectivo que le consuele o algún objeto sustitutorio, como un peluche al que abrazar.
  • Comprensión, tiempo y grandes dosis de paciencia.chupetes

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