Los enfados parte III: Intervención de la ira en niños y adolescentes 4


Intervención de la ira

Como ya hemos dicho, una vez realizada la valoración exhaustiva de las dificultades del niño, se propondrán unos objetivos de trabajo específicos para cada caso, en función de las dificultades detectadas, y se trabajará siempre teniendo en cuenta los diferentes contextos en los que el pequeño está inmerso. Para ello, tanto los padres como los profesores deben conocer los resultados de la valoración y recibir pautas para el manejo de la conducta del niño teniendo en cuenta sus puntos débiles y sus fortalezas.

Trabajar sobre todos los ambientes es fundamental. Sin embargo, en esta última entrada sobre la ira en niños y adolescentes, detallaremos el trabajo de intervención que se realizaría con el niño en el contexto clínico.

 

Entrenamiento en discriminación de sentimientos propios y ajenos

En un primer lugar, y en función de los resultados obtenidos en la evaluación, debemos asegurarnos de que el niño conoce e identifica adecuadamente las expresiones faciales correspondientes a diferentes emociones básicas y complejas en función de una situación dada. Para ello, podemos crear material específico para trabajar a tal efecto o usar diferentes recursos que se pueden adquirir en tiendas especializadas en intervención psicológica.

  • Identificación de emociones básicas y complejas:

Según la dificultad que manifieste el niño, su capacidad de abstracción y sus intereses, la identificación de emociones se puede trabajar con fotografías de personas reales, dibujos de sus personajes favoritos de ficción, emoticonos, etc.

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  • Identificación de emociones en base a situaciones vividas:

Se trata de relacionar las emociones que sentimos con diferentes situaciones de nuestra vida diaria. Podemos aprovechar las expresiones faciales anteriores para pensar en qué contextos el niño manifiesta dichas emociones, pero también analizar dibujos en los que personas externas reflejen diferentes estados de ánimo.

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  • Comprensión de que, ante una misma situación, diferentes personas pueden reaccionar de manera diferente:

Es importante que el niño entienda que no a todos nos enfadan las mismas cosas, ni nos alegran las mismas situaciones, etc.

 

Comprensión del funcionamiento de la ira o el enfado y aplicar este conocimiento a sí mismo

  • Análisis de la relación entre pensamiento, sentimiento y acción:

Consiste en analizar qué factores están generando mi sentimiento de enfado. Existen factores externos, situacionales, que pueden provocar nuestro enfado (como, por ejemplo, perder a un juego) pero también influyen en gran medida los factores internos al individuo, como los pensamientos (“he vuelto a perder”, “qué rabia”, “no quiero perder”, “seguro que me ha hecho trampas”, etc.). Estos aspectos repercuten en nuestros sentimientos de ira, tanto en su aparición como en su intensidad.

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  • Reconocimiento de nuestro enfado:

Como ya hemos visto, no todos nos enfadamos de la misma manera. Identificar los indicadores de enfado en sí mismo, va a ayudar a detectar en qué momento llevar a cabo las estrategias de autocontrol o “enfriamiento” que ofrezcamos al niño en sesiones posteriores. Esto requiere una reflexión de nuestros estados internos: ¿Como sé que estoy enfadado? (frunzo el ceño, aprieto los puños, siento calor, se me acelera el corazón, etc.). Para ello, se puede trabajar con un “termómetro de enfados”.termometro 2

 

Entrenamiento en estrategias de control de la ira / técnicas de enfriamiento

Existen diversas técnicas para el control de la ira que se aplican según las características del niño, teniendo en cuenta su edad, capacidad cognitiva y de autocontrol, etc. Normalmente, combinamos varias de las siguientes estrategias:

  • Detección de nuestro enfado como señal para poner en práctica las estrategias de control de la ira: stopSTOP!

Para poder llevar a cabo las estrategias de enfriamiento, primero debemos detectar nuestro enfado. Los pasos previos que ya hemos comentado ayudan en esta tarea de detección. Aún así, en ocasiones es necesario (con niños pequeños o con dificultades en la autoobservación de sus propias emociones) contar con una señal externa que nos ponga sobre aviso de que nos estamos enfadando y que, por tanto, debemos poner en marcha las herramientas de control de la ira que se verán a continuación. Ese elemento externo puede ser una señal del padre o de la madre.

  • Control de pensamiento

Una buena técnica para niños que ya poseen una adecuada capacidad de reflexión sobre sus propios estados internos (en torno a los 8 años de edad), es el control de pensamiento. En este caso, cuando el niño detecte un elevado grado de enfado, deberá sustituir aquellos pensamientos que le generan más frustración y enfado por otros positivos o neutros.

  • Técnicas de relajación

Se puede entrenar la respiración profunda y/o la estrategia de tensión-relajación.

  • Técnica de la tortuga

Se trata de enseñar al niño a controlar su conducta animándole a “meterse en su caparazón”. De esta manera, evitamos comportamientos disruptivos como pegar, romper cosas, etc. Más información sobre esta técnica en aprendiendo con el TDAH.

  • Anticipación de situaciones susceptibles a enfado y recuerdo de las técnicas que debemos poner en marcha para el control de nuestra ira

Por último, los mediadores también juegan un papel importante. Ellos son capaces de predecir algunas de las situaciones en las que el niño se puede enfadar y, de esta manera, anticiparle lo que va a suceder y animarle a que, si siente enfado o frustración, ponga en práctica las estrategias que ya conoce. Esto debe favorecer que el niño tenga éxito en el control de su ira (puesto que le estás recordando lo que debe hacer con anticipación) y nos da pie a felicitarle por haber llevado a cabo esas herramientas (el refuerzo positivo es fundamental para el éxito del tratamiento).

estrategias

 

Métodos de comprobación del éxito del tratamiento

Por último, es importante llevar a cabo un control, en paralelo al tratamiento, para valorar los avances. Para ello, se pueden utilizar:

  • Punto de vista  de los mediadores

Hablar periódicamente con los adultos que rodean al niño para que nos cuenten cómo valoran su evolución.

  • Registros casa – colegio

Nos dan información más objetiva sobre los avances en el tratamiento. Se pueden mantener los registros que vimos en la entrada anterior: “Evaluación de la ira”.

  • Observación en contexto natural

En alguna ocasión, el profesional (o algún miembro de su equipo) puede considerar oportuno observar al niño en contexto natural.

  • Registro niño

En niños mayores o adolescentes, pueden ser ellos mismos los que realicen el registro de la frecuencia e intensidad de sus enfados.

 

Concluimos con esta preciosa canción que ayuda a los más peques a detectar su enfado y llevar a cabo acciones para relajarse. Gracias a emoticantos por este material.


Puedes ver también:

Los enfados parte I: ¿Qué es la ira?

Los enfados parte II: Evaluación de la ira en niños y adolescentes

 

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