Cómo intervenir en el trastorno por déficit de atención (TDAH)


El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) es una patología de origen neurobiológico que se caracteriza por dificultades para concentrarse en la ejecución de tareas cotidianas,  respetar los turnos y/o estarse quieto, entre otras cosas. Existen diferentes subtipos, según sea la sintomatología más acusada en inatención o en impulsividad e inquietud. También pueden darse ambas dificultades a la vez, en lo que se conoce como Trastorno por Déficit de Atención de tipo Combinado.atencion

La experiencia nos indica que, al mostrar conductas más visibles (empujar a los compañeros, interrumpir conversaciones, levantarse en mitad de clase,…) los niños predominantemente hiperactivos-impulsivos tienen un diagnóstico más precoz, y suelen acudir a consulta bajo la demanda de problemas de conducta o de relación social. Por el contrario, los niños predominantemente inatentos, suelen tener una detección más tardía, acudiendo principalmente por motivos de bajo rendimiento académico.

Cuando los profesionales en esta área nos encontramos ante niños con esta sintomatología, debemos realizar una valoración exhaustiva con la información aportada por los padres y el colegio, así como nuestra observación clínica del niño durante la evaluación y los resultados de las pruebas psicométricas. Tras analizar todos estos aspectos, se determina si las dificultades atencionales corresponden a un Trastorno o si, por el contrario, son secundarias a otros problemas (falta de motivación, altas capacidades, déficit en las habilidades sociales, trastornos del espectro autista, etc.)

Una vez definidos los puntos fuertes y débiles del niño, se inicia una intervención clínica y se ofrecen orientaciones a los mediadores que intervienen en los diferentes contextos en los que está inmerso.

Con el niño:

La intervención con el niño se basa en entrenar las habilidades en las que presenta dificultades (atención sostenida, selectiva y/o alternante, control inhibitorio, flexibilidad mental, etc.) y dotar de estrategias de organización y planificación a diferentes escalas, entre otras cosas.

autoinstrucciones* Adaptación de las autoinstrucciones para la resolución de las tareas del “programa de entrenamiento para descifrar instrucciones escritas” de Isabel Orjales.

Con los padres:

Los padres deben ser informados de la problemática del niño y de cómo estas dificultades pueden afectar a las rutinas diarias. Una vez que exista conciencia del problema, se les darán pautas para mejorar el desempeño del niño en diferentes ámbitos. Alguna de ellas son:

  • Fomentar un ambiente estructurado, que facilite al niño planificar su día a día.
  • Reforzar las conductas positivas mediante elogios y muestras de cariño en el mismo momento en que éstas ocurran.
  • Permitir pequeños descansos durante la realización de actividades que requieran una alta exigencia cognitiva, como los deberes.
  • Utilizar apoyo visual para reforzar las normas de casa.
registro* Ejemplo de registro para instaurar conductas positivas utilizando el refuerzo, la planificación y el apoyo visual.

Con el colegio:

El colegio es uno de los contextos donde más se perciben estas dificultades, dada la alta exigencia atencional que se demanda a los niños y que aumenta con los cursos. Algunas pautas que se pueden llevar a cabo en el centro escolar para mejorar el rendimiento de los niños con TDAH son:

  • Sentar al niño en primera fila y lejos de distractores (ventanas, etc.) para favorecer el mantenimiento de la atención.
  • Permitir momentos de desahogo encomendándoles tareas en las que puedan moverse (borrar la pizarra, repartir los folios, etc.) para dotar de funcionalidad su inquietud motora.
  • Dividir las actividades largas o preguntas de examen en pequeños pasos para asegurarnos que no se olvidan de ninguno.
  • Utilizar apoyo visual como recordatorio de las normas de clase.
levanto mano* Ejemplo de pictograma que recuerda a los niños que deben levantar la mano si desean intervenir en clase.

En paralelo a la intervención clínica, se suele derivar al neurólogo para que confirme el diagnóstico y determine la conveniencia de pautar ayuda farmacológica como complemento al tratamiento psicológico.

Share Button

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *