Dislexia: Indicadores de riesgo


La dislexia es un trastorno de la lectura que se halla presente en el 10% de la población. Normalmente cursa con alteración de la escritura, al tratarse de procesos estrechamente unidos. Una de las principales características que comparten estos niños es la presencia de un déficit fonológico del lenguaje, lo que se traduce en dificultades en la identificación, diferenciación y manejo de los sonidos lingüísticos; pero no es la única.shutterstock_197248331

La adquisición de la lectura y de la escritura no es tarea fácil.  Esta habilidad implica el aprendizaje de la correspondencia de cada sonido lingüístico con un grafema o letra. Si un niño presenta dificultades en el procesamiento fonológico del lenguaje, las probabilidades de que manifieste una alteración en la adquisición de la lectura y la escritura son altas.

Numerosos estudios demuestran que el funcionamiento cerebral de los niños disléxicos es diferente al de los niños que no presentan este problema, evidenciando una base neurobiológica. No obstante, los niños disléxicos no muestran ninguna alteración sensorial o cognitiva que pudiera  dar lugar al desarrollo de un problema de lectura.

Son niños con una capacidad intelectual normal, oyen bien, ven bien…Sin embargo, pueden presentar problemas perceptivos (a nivel visual y auditivo),  de orientación espacial (confusión arriba-abajo, antes-después…), motores (equilibrio, lateralidad, ritmo…) y problemas de lenguaje (a nivel fonético-fonológico, evocación léxica…). Estas dificultades mencionadas pueden abordarse para que los niños consigan leer y escribir; pero hay que saber que este trastorno prevalece en la edad adulta.

DislexiaPara el diagnóstico definitivo de la dislexia, entre otros criterios, se necesita corroborar un desfase significativo en la lectura (al menos dos cursos escolares). No obstante, se pueden identificar algunos signos en la etapa preescolar que nos orienten en la detección de un posible retraso de lecto-escritura que puede o no desembocar finalmente en una Dislexia. La detección temprana de la dislexia es un componente clave para un  buen pronóstico. Algunos de estos indicadores son:

  • Presentar retraso del lenguaje.
  • Problemas en la pronunciación y discriminación de sonidos del lenguaje (fonético-fonológicos).
  • Confusión en las tareas de rimas.
  • Dificultad en la adquisición de los pre-requisitos de la lecto-escritura, las denominadas habilidades metafonológicas, que son tareas de conteo, identificación, omisión de sílabas….
  • Problemas en la repetición de palabras largas y complejas, alterando sus sonidos o el orden de las sílabas en la repetición (integración fonológica y memoria secuencial auditiva).
  • Confusión de los conceptos básicos  de orientación espacial y temporal (izquierda-derecha, abajo-arriba, antes y después).
  • Dificultad para aprender nombres de letras o sonidos del alfabeto.
  • Antecedentes familiares de Dislexia.

A nivel escolar, estos niños pueden necesitar adaptaciones curriculares metodológicas para poder alcanzar los objetivos académicos. Por ello, es de vital importancia la colaboración del colegio para favorecer la mejora de sus dificultades, así como el aprendizaje del resto de áreas; ayudando a que la dislexia no suponga un impedimento en el aprendizaje del resto de conocimientos.

No dejemos que el medio de transmisión interfiera en el mensaje: si el lenguaje escrito es un problema provisional, utilicemos el lenguaje oral. Esto no significa dejar de lado el lenguaje escrito, sino dar tiempo al niño y a su terapeuta para trabajarlo, de manera que poco a poco consiga  aprender como el resto de los niños en el colegio, mediante la LECTURA Y LA ESCRITURA.

Ej TALE NI* Ejemplo de dictado (TALE N. I) de un niño de ocho años con dislexia.

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