Claves para ser feliz: Entrenar al cerebro en el pensamiento positivo


Las emociones cumplen funciones de gran importancia en el ser humano: como evaluación rápida de los estímulosfelicidad 1 ambientales para hacernos cargo de la situación; como puesta en marcha para la acción (cuando sentimos miedo, el aumento de la circulación y la tensión muscular mejora nuestra capacidad de huida); como medio de comunicación, que señala a otros nuestra disposición a la acción (cuando alguien nos sonríe, sabemos que la persona tiene la intención de ser amable con nosotros); y para el manejo de las relaciones sociales. Gracias a las emociones evaluamos las situaciones, regulamos, motivamos y coordinamos los comportamientos.

Las emociones guardan, además, una estrecha relación con los procesos cognitivos y son indispensables para la capacidad de aprendizaje, así como para la decisión racional. Todas las experiencias de un individuo se marcan emocionalmente. Es bien sabido que se recuerdan mejor los sucesos ligados a emociones y que aprendemos más fácilmente cuando nos encontramos en un buen estado de ánimo. Igualmente, una dificultad en el procesamiento emocional puede generar consecuencias severas en el individuo.

En paralelo a las emociones, entran en juego nuestros pensamientos como los creadores, en gran medida, de nuestro mundo. «Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se planifica nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando. Hay que entrenar esa mente”, refiere el Dr. Mario Alonso Puig, Médico Especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo, Fellow de la Harvard University Medical School y miembro de la New York Academy of Sciences y de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia.

felicidad 3Se ha demostrado en diversos estudios que dedicar un minuto a un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.

Llegados a este punto, os estaréis preguntando de qué manera podemos combatir las emociones y pensamientos negativos. Allá van algunas de nuestras recomendaciones:

  • Hay que sacar del foco de atención los pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretación de las múltiples posibles. “No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos”.
  • Es importante identificar la presencia de esos pensamientos negativos, es decir, tomar conciencia de ellos.
  • Asimismo, según la forma en que nos hablamos a nosotros mismos, moldeamos nuestras emofelicidad 2ciones que, a su vez, modifican y condicionan nuestras percepciones. De esta forma, la palabra se convierte en un elemento fundamental de cambio. Se ha podido fotografiar con Tomografía por Emisión de Positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con trastornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.
  • Otro gran recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de serenar nuestro estado mental y producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.
  • Cultivar las cualidades del corazón: la apertura hacia los demás, el escuchar, la paciencia, la cooperación, la aceptación de las diferencias, el coraje…
  • Tomar la posición de testigos, observando nuestros pensamientos y emociones sin juzgarlos, y escoger las emociones que nos pueden hacer sentir bien. Debemos aprender a confiar en la intuición y reconocer que el verdadero origen de nuestras reacciones emocionales no está en lo que ocurre en el exterior, sino en nuestro interior, en la forma en que interpretamos bajo “nuestro filtro” la realidad. De ahí la explicación a que, ante una misma situación, uno reaccione con tristeza, otro con alegría, sorpresa, miedo, etc. Ninguna emoción es mejor o peor que otra, pero puestos a elegir seguramente la mayoría decidiríamos sentirnos lo mejor posible.

Pues bien, ahora toca poner en práctica todo lo anteriormente descrito para descubrirlo. Como muy acertadamente dijo Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, «Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro».

felicidad 4En muchas ocasiones, el miedo nos impide salir de nuestra zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona. Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podremos cambiar. La aceptación es el núcleo de la transformación.

Por eso, os animamos a cambiar los hábitos de pensamiento, así como las palabras que utilizamos. Por último, podemos extenderlo a la forma en que nos relacionamos con los demás, pues estaremos colaborando a que su autoestima quede lo mejor conservada posible, especialmente en el caso de los niños.

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