Los enfados parte I: ¿Qué es la ira?


La ira es “un estado emocional básico que incluye sentimientos de variada intensidad, desde una ligera irritación a una rabia o furia intensa” (Spielberger, 1983).ira 6

Se trata de una reacción emocional común a todos los seres humanos. Todos sentimos alguna vez    frustración o rabia ante determinadas situaciones de nuestra vida cotidiana. Lo que no siempre compartimos son los motivos por los que nos enfadamos cada uno: a algunos nos molesta más que a otros determinadas conductas o situaciones. Tampoco son iguales las reacciones de enfado.

La ira puede manifestarse de dos formas:ira 3

  1. Ira Estado: Transitoria. Se relaciona con la acción puntual y concreta a una situación actual.
  2. Ira Rasgo: Disposición intrínseca a la persona que la hace más proclive a desarrollar más frecuentes e intensos estados emocionales.

Además, no todos nos enfadamos de la misma manera. Mientras algunas personas presentan una manifestación interna de la ira, otros son más explosivos y expresan su enfado de una manera visible y que afecta a su entorno. Cuando estas conductas, tanto por exceso como por defecto, se sitúan fuera de la norma, podemos decir que existe un problema en la gestión de las emociones, concretamente del enfado o la ira.

ira 2Ante este escenario, se recomienda acudir a un especialista que valore las causas que han generado o están manteniendo estas conductas de enfado. Se trata de determinar, entre otras cosas, si las reacciones de ira se deben a una dificultad específica en la autorregulación emocional, o bien están asociadas a problemas emocionales generados por dificultades en otras áreas, o son debidas a las contingencias ambientales por parte de los mediadores, etc.ira 7

La ira es el primer paso (estadio precoz) de los problemas de agresión y hostilidad, como sostiene la teoría Anger – Hostility – Aggression (AHA, Ira – Hostilidad – Agresión). Una intervención temprana de estos aspectos es, por tanto, fundamental para evitar posibles actos agresivos en el futuro, generalmente manifestados a lo largo de la adolescencia.

En este sentido, una correcta evaluación de los aspectos emocionales y conductuales del niño, así como de la incidencia del ambiente en las reacciones de enfado, resulta fundamental para plantear una intervención psicológica adecuada. Hablamos del proceso de evaluación en la siguiente entrada:

Los enfados parte II: Evaluación de la ira en niños y adolescentes

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